La toma de Derecho, mas allá del picadillo

(Foto: www.fech.cl)
Pude haber escrito sobre las fuerzas politicas de la toma, de las tendencias y de las perspectivas de estos, tal vez sobre cuanto quiero o no quiero al Decano Roberto Nahum o sobre cuales serán los pasos a seguir por la Democracia Cristiana Universitaria (grupo politico al cual pertenezco desde hace ya 5 años). Todo ello, de tan apreciable interés (por lo menos para mí) lo dejaré de lado para enfocarme en el punto que me parece central en todo esto: La señal al país que entrega la mas prestigiosa e influyente escuela de Derecho de Chile.
Lo cierto es que lo mas importante en esta toma está precisamente afuera, esa es la ambicion de los estudiantes en toma, esa es la ambicion del país y esa es mi ambicion. La toma no representa aspiraciones de co-gobierno ni tampoco de ese picadillo politico que se aprecia entre los profesores para ver como reparten el poder (aunque algunos estudiantes asi lo quieran ver). La toma representa el sentir democrático legítimo de replantearse temas como la participación interna y la democratización de las decisiones, representa también un error de apreciación política de las autoridades de la escuela y de la Universidad de Chile. La toma no representa, por lo menos para mí, la salida de un Decano por autoritario ni de su plana, la verdad es que el no es sino el que utiliza el poder que heredó, cosa legitima por lo menos en su cáscara ¿Acaso Lagos no utilizaba la constitucion de la misma forma? ¿Acaso Allende no lo hizo? ¿Acaso Pinochet?
La toma representa la ambicion mas noble de los estudiantes, lograr una potente señal al país para decirles que la vieja concepción del poder en Chile debe desaparecer, donde las lógicas del autoritarismo de Pinochet deben ser borradas del mapa, la toma sirve para denunciar que estas se incrustaron en lo mas hondo de todos nosotros, en todas las instituciones que provienen de ese nefasto periodo nacional y finalmente en la lógica nacional, en ese miedo a la inestabilidad que a todos, incluso a nuestra generacion que nació en dictadura pero que comienza a pensar en democracia. El Decano no es malo, ni nosotros tampoco lo somos. Lo que si somos es el producto de la hegemonia social de paz y tranquilidad a costa de la libertad, la igualdad y sobretodo de la dignidad de los que no tienen ningún poder. Pues yo me pregunto ¿Donde es sino en la Universidad de Chile que uno puede expresar estas ideas? ¿Podría ser esto posible en una universidad privada? ¿Podría ser esto entendido en una lógica partidaria?.No lo creo, y aunque les guste o no, en estos momentos la Escuela de Derecho es la punta de lanza del cambio a un nuevo modelo de educación, pero no solo a eso, es la punta de lanza del cambio a una nueva concepción de la participación de los sin poder frente al poder, es también el espiritu mas energico de aquellos descontentos que buscan un profundo cambio en nuestra forma de pensar, pero sin caer en el extremo de la ingobernabilidad ni de la revolución total. Estoy absolutamente consciente del futuro del país, de lo que espera la gente, la gente espera de nosotros, los jovenes que piensan la politica pero que no se empantanan en las logicas actuales que heredamos de la dictadura, que lamentablemente vemos incrustadas en los partidos politicos.
Por eso la toma no es la toma de la escuela de Derecho, es la toma de las lógicas, es la toma del pasado y finalmente es la toma del futuro.
Pude haber escrito sobre las fuerzas politicas de la toma, de las tendencias y de las perspectivas de estos, tal vez sobre cuanto quiero o no quiero al Decano Roberto Nahum o sobre cuales serán los pasos a seguir por la Democracia Cristiana Universitaria (grupo politico al cual pertenezco desde hace ya 5 años). Todo ello, de tan apreciable interés (por lo menos para mí) lo dejaré de lado para enfocarme en el punto que me parece central en todo esto: La señal al país que entrega la mas prestigiosa e influyente escuela de Derecho de Chile.
Lo cierto es que lo mas importante en esta toma está precisamente afuera, esa es la ambicion de los estudiantes en toma, esa es la ambicion del país y esa es mi ambicion. La toma no representa aspiraciones de co-gobierno ni tampoco de ese picadillo politico que se aprecia entre los profesores para ver como reparten el poder (aunque algunos estudiantes asi lo quieran ver). La toma representa el sentir democrático legítimo de replantearse temas como la participación interna y la democratización de las decisiones, representa también un error de apreciación política de las autoridades de la escuela y de la Universidad de Chile. La toma no representa, por lo menos para mí, la salida de un Decano por autoritario ni de su plana, la verdad es que el no es sino el que utiliza el poder que heredó, cosa legitima por lo menos en su cáscara ¿Acaso Lagos no utilizaba la constitucion de la misma forma? ¿Acaso Allende no lo hizo? ¿Acaso Pinochet?
La toma representa la ambicion mas noble de los estudiantes, lograr una potente señal al país para decirles que la vieja concepción del poder en Chile debe desaparecer, donde las lógicas del autoritarismo de Pinochet deben ser borradas del mapa, la toma sirve para denunciar que estas se incrustaron en lo mas hondo de todos nosotros, en todas las instituciones que provienen de ese nefasto periodo nacional y finalmente en la lógica nacional, en ese miedo a la inestabilidad que a todos, incluso a nuestra generacion que nació en dictadura pero que comienza a pensar en democracia. El Decano no es malo, ni nosotros tampoco lo somos. Lo que si somos es el producto de la hegemonia social de paz y tranquilidad a costa de la libertad, la igualdad y sobretodo de la dignidad de los que no tienen ningún poder. Pues yo me pregunto ¿Donde es sino en la Universidad de Chile que uno puede expresar estas ideas? ¿Podría ser esto posible en una universidad privada? ¿Podría ser esto entendido en una lógica partidaria?.No lo creo, y aunque les guste o no, en estos momentos la Escuela de Derecho es la punta de lanza del cambio a un nuevo modelo de educación, pero no solo a eso, es la punta de lanza del cambio a una nueva concepción de la participación de los sin poder frente al poder, es también el espiritu mas energico de aquellos descontentos que buscan un profundo cambio en nuestra forma de pensar, pero sin caer en el extremo de la ingobernabilidad ni de la revolución total. Estoy absolutamente consciente del futuro del país, de lo que espera la gente, la gente espera de nosotros, los jovenes que piensan la politica pero que no se empantanan en las logicas actuales que heredamos de la dictadura, que lamentablemente vemos incrustadas en los partidos politicos.







